lunes, 21 de marzo de 2016

Un sublime Curro Díaz abre la puerta grande de Madrid

José M. Femenía- Madrid. Domingo de Ramos. Casi un tercio de plaza.

Toros de la ganadería de Gavira.

Curro Díaz (rosa y oro): Oreja, oreja y silencio.

David Galván (sangre de toro y oro): Oreja y herido.

Juan Ortega (corinto y oro) confirmación: Saludos y silencio.

Incidencias. David Galván fue operado de una cornada en el gemelo. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas del accidente de tarragona.

Curro Díaz encarnó al mítico maestro Antonio Guerra en los años 74, pues desde esa época no salía un torero por la puerta grande con el festejo que abría la temporada venteña. La tarde comenzó nublada con alguna llovizna intermitente. Los de Gavira fueron mansos y alguno manejable en su mayoría, pero Torrealba sacó el primer sobrero que correspondió al de Linares. Curro lo paró desde los inicios con el percal corriéndolo hacia atrás, y llegó el tiempo de la franela en esas muñecas desmayadas. Fijó al toro en los primeros pases para quitar ese defecto de meterse por los adentros con el pitón izquierdo. Dos tandas de quilates pegó el de Jaén, para pasar al toreo al natural y dejar al público con un runrun de que aquí iba a pasar algo, como así fue; otras dos tandas donde el toro metía la cara y trincherazos de cartel le sirvieron a Curro Díaz para cortar un trofeo.
En el cuarto llega la apoteosis, una faena que se inventa el torero, pues al astado no había por dónde meterle mano, aún así la estética torera del diestro atemperando la irregular embestida de su antagonista desembocó en pases de profundidad, gran calado y belleza con remates por bajo y una gran estocada hizo que el público se rindiera ante el arte de Curro Díaz con otro trofeo que lo hacía salir coronado a hombros. Pues con el tercero no hubo opciones y el respetable aplaudió su decisión de ir por los aceros con prontitud.

David Galván también tenía ganas, con otro manso de órdago, brindó al público. Ell torero lo esperó en los medios y lo dejó venir muy cerca para un pase cambiado por la espalda, mal asunto pues el morlaco lo arrolló y le metió el pitón por el gemelo, aún así el de la isla evocó esas tardes épicas del toreo y arrastrando la pierna a cada pisada pudo dominar a su antagonista con unas tandas iniciadas a media altura, para poco a poco ir bajando la mano y poderle al toro, eso y una estocada trasera le sirvió a Galván para cortar una oreja con fuerza. Fue operado de la cornada y no pudo salir más.


Juan Ortega confirmaba abriendo plaza, abanto el burel, al que toricantano de confirmación tuvo que ir a los medios a recoger de capa para dejar un buen remate. Inició bien la faena con suavidad doblándose con el toro. Muy firme el sevillano con la derecha con un astado que se quedaba corto y se giraba en el embroque, pero el burel iba a menos así que hubo que tirar de valentía y lidiar en las cercanías, esa faena fue aplaudida por el público y Ortega saludó desde el tercio. El quinto siguió el sino de sus hermanos, manso de espanto y encima se defiende con guasa y cuando el torero intenta buscarle las vueltas para robar algún muletazo, el torito echó la persiana, imposible para la lidia, aún así dejó detalles Juan Ortega.