viernes, 7 de abril de 2017

Cayetano Ordóñez Aguilera "Niño de la Palma"

José M. Rojas- El 4 de enero de 1904 vino al mundo el Niño de la Palma, hijo de Juan Ordóñez y Ana Aguilera. El que fuera hermano de los también toreros Manuel, Rafael y Alfonso, y padre de Cayetano, Juan, el gran Antonio, Alfonso y José, todos ellos dedicados, como el padre y los tíos, a enfrentarse al toro vestidos de seda y oro. Aún se recuerda aquella célebre frase del crítico Corrochano: "Es de Ronda y se llama Cayetano...".
Su apodo proviene de la zapatería que regentaba su padre en Ronda y que atendía por La Palma, donde transcurrió gran parte de la infancia de Cayetano. Tras mudarse su familia a La Línea de la Concepción cuando apenas contaba 13 años de edad, comenzó sus primeros escarceos taurinos por cerrados y tentaderos.
Después de arrojarse como espontáneo al ruedo de Ceuta a finales de la segunda década del pasado siglo, viste por primera vez el traje de luces el 5 de octubre de 1918 formando parte de la cuadrilla de un enano en un festejo cómico. Tres años después triunfa como sobresaliente en una novillada en esa misma plaza, el 14 de agosto de 1921 y en 1922 hace su presentación en la península actuando el 30 de abril en Algeciras.
La temporada siguiente ya lo hace con picadores y el 7 de junio de 1923 triunfa en San Fernando (Cádiz). La temporada de su afianzamiento es la de 1924, donde torea en Málaga, Jerez, Baza, Ronda, Fuengirola y repetidas veces en Málaga.
21 novilladas lleva en 1925, cuando toma la alternativa en Sevilla el 11 de junio, de manos de Juan Belmonte, testigo Pepe el Algabeño y toros de Félix Suárez.
En Madrid la confirma el 16 de julio siguiente en la corrida de la Asociación de la Prensa, actuando con Luis Freg, Nicanor Villalta y el Litri. Los toros fueron de Vicente Martínez y de Esteban Hernández. Terminó su primera temporada con 49 corridas. 69 torea en 1926. En 1927 torea 65 y al finalizar dicho año viaja a México. Y 27 llevaba toreadas en el mes de julio de 1928, cuando anuncia su retirada.
Vuelve en 1929 y torea 43 corridas y 31 en 1930. En invierno de este último torea en Venezuela. En 1931 torea 22 y marcha a torear a Colombia. En 1932 sólo torea 13, que suben a 27 en 1933, a pesar de varios percances sufridos. Torea 35 en 1934, 33 en 1935.  Durante la Guerra Civil toreó muy poco, y casi siempre en Hispanoamérica. Sin embargo, no se decidía a emprender el camino de la retirada definitiva, y todavía en la temporada de 1942 intervino en siete funciones. Ya por aquellas fechas era padre de cinco chavales que, andando el tiempo, habrían de seguir sus pasos en el Arte de Cúchares (tres de ellos vestidos de oro, y dos enfundados en las seda y plata de los banderilleros). Tal vez esta abultada responsabilidad familiar fue lo que le llevó a cambiar la muleta y el estoque de los matadores por el percal y los rehiletes de los subalternos, en cuya nómina anduvo alistado -sin pertenecer a ninguna cuadrilla fija- hasta que se retiró definitivamente de los ruedos en 1950.
Fue líder del escalafón de matadores de toros en 1926 con 78 corridas y en 1927 con 65.
En 1954 creó la corrida goyesca en Ronda, para celebrar el bicentenario del nacimiento de Pedro Romero. Actuaron en esa corrida, su hijo Cayetano, Antonio Bienvenida y César Girón.
Fue un gran director de lidia; con la capa, su repertorio era variadísimo, y lo mismo puede decirse de su muleta, aunque era más inteligente que dominador con ella. En banderillas era excesivamente fácil. La estocada era la suerte más floja de su repertorio.
Falleció el 30 de octubre de 1961 en el sanatorio Sear, en la carretera de Madrid a Colmenar Viejo.



ACTUACIONES EN LA PLAZA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA


1925
17 de mayo; Una mediana entrada; una tarde gris y lluviosa.
El tercero, chico y sin presencia es impropio de un as que cobra caro. Cayetano, codilleando y peor que un aficionado es toreado por el chotejo. Bravo, sin volver la cara y recargando recibe tres lanzazos. Cuando Cuco y Manuel Ordóñez salen a banderillear arrecia la lluvia. Niño de la Palma da cuatro o cinco muletazos bailados y sin arte. Media caída y cuatro descabellos. Los matadores suben a la presidencia y esta les manda seguir toreando. Cayetano Ordóñez, el último del cartel y el que menos debía de hablar, le dice al representante de la autoridad: - Yo no toreo; me voy. Y dicho y echo, toma el camino de su casa seguido de los demás lidiadores.  No hay que comentar el broncazo que le armaron. El presidente ordena salga el cuarto, pero en redondel no hay ningún torero. Curriqui, nuestro torero, pide licencia para lidiar y le es denegada. El público, ante tan bochornoso espectáculo, invade el ruedo, toreando al toro y convirtiendo aquello en una capea. ¡Qué vergüenza! Hay varias cogidas y muchos revolcones. La guardia civil aparece en el redondel y tras un toque de corneta consigue apaciguar los ánimos. Los toreros son obligados a volver al redondel.
Y por último largan un bichejo chico, flaco y sin respeto que además es manso. El fenómeno (Cayetano) larga unos capotazos de capea en medio de una ensordecedora gritería y palmas de tango. Con la muleta hace una clase de faenita que no tiene nombre por lo mala y termina con la res como Dios le dio a entender. El matador salió de la plaza protegido por la benemérita. ¡Mal comienzo de temporada!
5 de julio;  Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma” fue obsequiado con la más fenomenal pita que oyeran los nacidos.
Cayetano en dos tiempos da unas verónicas al tercero, doblándose bien con el toro. Niño de la Palma coge las banderillas y pone uno al cambio, otro cuarteando y otro de poder a poder. El toro que es bravo toma la muleta admirablemente. Empieza con un natural para fuera bueno; repite con otro por el otro lado y al llevarse la muleta antes de tiempo sale achuchado. El toro ideal de noble y suave. El torero cambia de muleta cuatro veces. Sigue toreando y vemos un pase alto muy bien hecho. Pinchazo feo, otro sin cruzar y otro mejor. Fuera del pitón y estirando el brazo da un sartenazo caído y tendido. El toro se echa y oye palmas.
El sexto es negro zaino, chico, pero gordito, un cangrejo con 222 Kg. Cayetano, a 50 por hora, se hace y parodia el toreo en unos mantazos feos, movidos y codilleros. El toro se arranca bien en cuatro ocasiones, saliéndose suelto en tres; se arrastran tres caballos. Empieza la faena de muleta con un natural aceptable. Torea movido y atropellado, resultándole una faena insulsa e insípida matando de una delantera y tendida. Palmas.


2 de agosto; Cayetano da al tercero de la tarde tres capotazos vulgares. Luego se enmienda y templa unas verónicas que se aplauden. En varas se muestra manso y sin poder. En quites se adornan los tres, sobresaliendo Márquez por su temple. El Niño de la Palma parea con sus banderilleros, el Pota y Manzanares. El Niño muletea suave y templado en dos naturales buenos ligados con dos de pecho. Toda la faena la hace rabiosillo, siendo empujado por el toro en alguna ocasión. Con el acero da cinco pinchazos y media estocada tendida y contraria. El público aplaude por su voluntad e inteligencia.
Sale el último; negro como sus hermanos, pero chico y flaco. El Niño de la Palma torea por verónicas, estirándose y templando. El picador de Jerez, El Gallego, pone tres buenísimas varas siendo muy aplaudido. Quitando se alegran los tres, que oyen palmas. Cayetano, con la izquierda, da tres naturales y dos de pecho muy buenos. Cambia de manos y sigue toreando sin pararle al toro gran cosa. Con voluntad y deseos da un pinchazo quedándose en la cara. Otro pinchazo y acaba con la res de una estocada caída. Ovación y oreja.



1928
22 de julio; Con la inesperada retirada del toreo, de Cayetano el de Ronda, sufrió modificación el cartel de la primera corrida seria de la temporada. Lo sustituyó Rafael el Gallo.

1930
15 de junio; Suspendida por efecto de los temporales pasados y con el cambio de cartel se celebró la corrida anunciada a beneficio de la Cruz Roja.
La corrida del señor Conde, fue lo que los aficionados llaman una corrida de bandera. Grandes, gordos, bien criados, bravos, poderosos, nobles, suaves y dejándose torear a las mil maravillas, condiciones que no aprovecharon los toreros. Pelearon con los caballos superiormente, proporcionando enormes costaladas y dejando en la arena cuatro caballos, cosa que hace mucho tiempo (desde el uso de los petos), no se ve.
Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma”, sigue siendo tan torero como yo sigo siendo obispo. Su actuación se limitó a salir del paso como buenamente pudo y pare usted de contar. En resumen: ninguno de los tres quiso torear. Lo único que debe alabarse es la brevedad con el acero, en los tres. La entrada malísima.



1937
5 de septiembre; Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma” tuvo el lote peor; le tocó de primero un toro melocotón ojo de perdiz, sacudido de carnes, chico y feo, que hizo la salida al contrario y a un banderillero lo corneó en los tercios del sol, afortunadamente sin las graves consecuencias que todos creíamos. El segundo era grande y lo banderilleó bastante bien, no como él hubiera querido, pues con todo ello se aplomó demasiado. Matando estuvo como los demás, mitad y mitad. Cortó oreja y rabo.


1942
29 de noviembre;                       FESTIVAL SUSPENDIDO

“Cúmplome participar a V. S. que debido al mal tiempo reinante de agua he acordado suspender el espectáculo festival taurino que debía celebrarse en el circo Taurino de esta ciudad el día de mañana, poniendo en su conocimiento, a los efectos correspondientes.


                                                      EL SR. ALCALDE.


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