viernes, 28 de abril de 2017

Francisco Manuel Ojeda González "Paco Ojeda"

José M. Rojas- Nació en La Puebla del Río el 6 de octubre de 1955, aunque se crió en Sanlúcar de Barrameda y de allí se le considera que es.
Debutó de luces en Sanlúcar de Barrameda el 20 de abril de 1975, con el apodo de “El Latero”, heredado de su abuelo.
Debuta con picadores el 7 de abril de 1978 en Palma de Mallorca acompañado de José Lara y Gómez Jaén, con novillos de Mariano Sanz.
Obtiene un gran triunfo en Sanlúcar de Barrameda el 22 de julio de 1978.
Toma la alternativa en El Puerto de Santa María el 19 de julio de 1979, apadrinado por Santiago Martín “El Viti” y testigo José Luis Galloso. Las reses fueron de Carlos Núñez. Torea en total esta temporada 18 corridas.
La confirma en Madrid el 25 de agosto de 1982 de manos de su paisano José Luis Parada y testigo Gallito de Zafra, con toros de Cortijoliva.
El 12 de octubre de 1982 sale a hombros por la Puerta del Príncipe de Sevilla, toreando en solitario y cortando cuatro orejas.
En 1983 termina primero en el escalafón de matadores de toros con 84 corridas. En invierno marcha a América y torea en Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador y México.
En México debutó el 10 de diciembre de 1983, en Querétaro, alternando con Eloy Cavazos y Antonio Lomelín y toros de San Martín.
En 1988 se retira para volver en 1991.
En 1994 torea 22 corridas y se retira del toreo a pie.
En 1999 reaparece en Dax el 15 de agosto para conmemorar sus veinte años de alternativa. Actúa por la mañana como rejoneador y por la tarde como matador de toros, concediéndole la alternativa a Diego Urdialesy acompañados por Manuel Díaz “El Cordobés” y toros de Diego Puerta.
Como rejoneador debutó en Nazaré (Portugal) el 5 de agosto de 1995.
Toma la alternativa en Nimes el 27 de mayo de 1996, toreando esta temporada 24 corridas.
En Las Ventas se presentó el 24 de mayo de 1997.
En 1998 torea 110 corridas.
El 25 de noviembre de 2011 reaparece en Acho a pie alternando con El Juli y Rafael Gastañeta y el 2 de diciembre torea un mano a mano con José Tomás y toros de San Martín.
Le costó años a Paco Ojeda situarse entre la élite del toreo. Torero de gran personalidad, pisando unos terrenos inverosímiles, de extraordinaria quietud y gran ligazón de los pases.


           ACTUACIONES EN LA PLAZA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA


1979
10 de junio; Paco Ojeda, de azul y oro, estuvo regular con el capote en su primero y dio buenos lances en el quite. La faena –que brindó al público- fue extraordinaria. Sereno, mandón, valiente, derrochó temple y clase con pases de todas las marcas, entre ovaciones. Ligó los muletazos y puso colofón a su enorme faena con un estoconazo a volapié. Le fueron concedidas las dos orejas. En el último logró un par de lances muy buenos. Y con la franela estuvo igual de tranquilo comenzando con unos pases por alto sin mover los pies del sitio desde el que citó. Pases sobre ambas manos luchando con un novillo que no ofreció facilidad alguna. Pinchazo y estocada, siendo ovacionado.
24 de junio; Paco Ojeda, grosella y oro, templó mucho con la capa en su primero y dio unos buenos lances. Con la muleta mucho empeño pero sin embestir la res no hubo posibilidad, por lo que terminó de gran estocada, siendo ovacionado. En el otro bien con el capote. También fue un novillo tardo, sin embestida, y estuvo valentísimo, sereno, muy cerca, para lograr pases de enorme calidad a base de arriesgar en un enemigo sin recorrido alguno. La espada le hizo perder los trofeos, precisando dos pinchazos, media, una estocada y descabello al tercer golpe. Ovación.
22 de julio; Paco Ojeda –de celeste y oro- acusó, sin duda, el peso del trascendental paso que iba a dar. Con todo estuvo mejor en el toro que abrió plaza, aunque la res se le coló al torearla de capa, apretó bastante por el lado derecho. Pero con la muleta ligó pases sobre la derecha y unos naturales que le resultaron perfectos, abrochados con los de pecho. Toreo de calidad, con los pies firmes en la arena. Dos pinchazos arriba y descabello. Una oreja. En el otro lanceó ajustado y resbaló ante la cara de la res, acudiendo rápidos Viti y Galloso. Él mismo se hizo el quite ejecutando casi una larga cambiada. Se le jaleó después en un par de lances buenos y con la muleta estuvo valiente, aguantó mucho, pero no resolvió adecuadamente la papeleta que presentaba el animal, que se revolvía rápido, pero al que debió mandar, alargando más los brazos. Dos pinchazos y descabello. Ovación.
12 de agosto; La corrida quedó en mano a mano ya que Curro Luque no actuó debido al gravísimo accidente de circulación que había sufrido el día 9.
Paco Ojeda –de azul y oro- hizo gala de su pundonor y de sus enormes deseos de triunfar. Echó la pierna adelante en los lances a su primero y se mostró estoico ante los gañafones y derrotes de su primero que a veces tenía tendencia a irse. Paco estuvo allí, pretendiendo lograr faena. Su segundo tuvo mucho sentido, mucho peligro, y puso en evidente riesgo al torero que no le importó; haciendo poco caso al público que le pedía matara a su enemigo. Lo que hizo después de dos pinchazos, media y dos descabellos. Y en el último apretó el acelerador. Estuvo como siempre cerca y decidido, hizo al toro tomar el engaño y logró los mejores muletazos de esta tarde portuense, aplaudiéndosele. La tizona le privó de algún trofeo al necesitar dos pinchazos y acertar con el descabello después de varios intentos. El resultado de sus faenas fue de ovación con saludos en las tres.
26 de agosto; Paco Ojeda, de nazareno y oro, está valentísimo. Sigue acusando el paso de novillero a matador, pero se entrega y además intenta el toreo bueno, consiguiendo algunos pases de extraordinaria clase. Tiró la pierna delante en los lances al tercero de la tarde, aplaudiéndosele con fuerza su intervención con la capa. Con la muleta aguantó mucho, sin perder los papeles, pisando un terreno que está vedado a los toreros. Dos pinchazos y descabello a la segunda. Ovación. En el último no pudo lucir con la capa, aunque dio dos lances en el quite. Con la muleta estuvimos con el ¡ay! Las más de las veces porque, en el sitio en el que se pone, está en continuo peligro. Insiste, impávido, y a costa de jugarse el pellejo consigue derechazos y naturales que se ovacionan. Mató de una estocada y de nuevo fue ovacionado. 


1980
18 de mayo; Paco Ojeda, de nazareno y oro, ovación y una oreja.
El sanluqueño Paco Ojeda vio su capote roto al tercer lance que dio al primero de su lote. El toro no fue bueno y el espada se mostró muy valiente, aguantando muchos cabezazos. Lo pasaportó de estocada asomando la punta, pinchazo, estocada y tres golpes de descabello. Ovación. En el que cerró plaza ligó pases y más pases, sobre todo por el lado derecho, con temple y mando. La faena se jaleó con entusiasmo por parte del público, importando muy poco que uno de los cuernos estuviera roto por la mitad. Mató de dos pinchazos entrando a ley y estocada entera. Le fue concedida una oreja.
3 de agosto; Paco Ojeda, grana y oro, palmas en su lote.
Paco Ojeda, que se lució en el quite al primero de la tarde, lanceó muy ajustado a su primero, cargando la suerte y con el compás abierto. En la muleta el toro estuvo apagado, llegándose a echar. Mató de pinchazo hondo y estocada entera. Palmas. En su segundo –quinto de la tarde- volvió a lucirse con el percal. En la muleta, el toro tomaba el engaño descompuesto y Paco no logró faena a pesar de estar decidido. Lo mató de estocada y descabello escuchando de nuevo palmas.

1982
21 de agosto; Paco Ojeda, de tabaco y oro, dos orejas y rabo y ovación.
Paco Ojeda estuvo muy bien con el capote. La faena de muleta fue continuamente jaleada. Hubo muletazos de verdadera antología, toreó con arte y mucho gusto. Todo fue toreo de calidad. Estoconazo sin puntilla. Dos orejas y rabo, con triunfal vuelta al ruedo.
En el otro –el sobrero que era de pelo negro- al ser devuelto el titular por cojo- fue ovacionado con la capa y en un quite a cuerpo limpio a Pepe Álvarez, a la salida de un par. Labor muleteril aseada con un toro andarín. Estocada volcándose. Ovación y salida a hombros de la plaza.


1983
15 de mayo; Paco Ojeda, de nazareno y oro, ovación y petición con vuelta.
Ojeda estuvo regular con la capa. Con la muleta estuvo valiente aunque no ligó faena porque al toro le faltó fuerza y se cayó más de una vez. Estuvo valiente y mató de pinchazo, media estocada y dos descabellos.
En el otro se le aplaudieron unas verónicas. Con la franela estuvo dominador, valiente, haciéndose aplaudir en varias fases de su labor que terminó de dos pinchazos y estocada corta.
25 de julio; Paco Ojeda, de grana y azabache, no respondió al interés que había en su entorno. Se apretó en lances con el primero de su lote. Comenzó con pases de tanteo la faena de muleta pero el toro era flojo y tenía dificultades. Mató de estocada y escuchó pitos.
En el último de la tarde, lidiado con luz artificial, no hizo nada de capote. El toro fue muy soso. El diestro de Sanlúcar se mostró voluntarioso y mató de estoconazo, escuchando una ovación.
En resumen se puede decir que la corrida fue casi dos horas y media de bostezos.
7 de agosto; Paco Ojeda –también de grana y oro- bien con el percal. Pedrín Sevilla puso un par y tuvo que saludar montera en mano. Faena asombrosa de quietud, con temple y mando, ligando los pases sobre una y otra mano. Pisó un terreno muy comprometido. La clase del toro se encontró con la calidad de Ojeda. Pinchazo recibiendo y estocada. Dos orejas y rabo. Vuelta al ruedo al toro.
El último toro rompió el capote del matador y los de un par de subalternos. Hubo desconcierto en el albero. Salió a relucir la casta de Paco Ojeda, haciendo una breve faena valentísima. Estoconazo, y dos orejas, saliendo de la plaza a hombros.


1984
27 de mayo; Paco Ojeda, de tabaco y oro, ovación y una oreja.
Ojeda logró lances a la verónica muy buenos. El toro rodó por la arena más de una vez y decidió matarlo, cosa que hizo de estocada. El presidente se llevó una gran bronca por no devolver el toro que estaba manifiestamente cojo.
En el otro cumplió con la capa. En la faena de muleta estuvo valiente con un toro de embestida incierta. Cortó la faena para terminar de pinchazo y estocada.
25 de julio; Paco Ojeda, de gris y oro, ovación, pitos y división de opiniones.
Ojeda no ha estado bien. Verónicas prodigiosas al segundo de la tarde, cargando la suerte. Sonaron las palmas por bulerías. La faena de muleta aceptable, con pases por ambos pitones con su conocida quietud y temple. Los mejores unos naturales muy relajados. Estocada muy baja y descabello.
En el cuarto dio buenos pero pocos lances. El toro, después de picado, quedó soso y rodando por la arena. Estocada.
En el último dio sólo tres lances buenos. Pegaron fuerte al toro en el caballo y quedó muy parado. Lo ahogó al citarlo demasiado cerca y terminó de pinchazo y estocada.
5 de agosto; Paco Ojeda, de blanco y oro, división de opiniones y silencio.
Ojeda estuvo soberbio en cuatro lances a la verónica. El animal sin fuerzas se fue a las tablas y Paco lo mató de media estocada contraria y estuvo pesado con el descabello. Ovación y algunos pitos.
En el último solo pudo dar dos lances porque el de Piriz salió de estampida. Con la muleta algunos pases sueltos al porfiar con el toro. Puso voluntad, lo intentó, pero no hubo manera. Pinchazo y dos intentos de descabello.


1987
24 de mayo; Paco Ojeda, de verde y oro, propinó a su primero siete lances, rematados a una mano. La plaza fue un clamor. Con la franela ofreció todo un curso de temple y mando, ligando las series entre ovaciones y música. Ligó circulares con otros muletazos y desplantes y terminó de pinchazo y estocada y se le concedió una oreja.
En el quinto de la tarde cumplió con el capote porque el torete salió distraído. Se lució en un quite por chicuelinas y con la muleta bordó el toreo en los medios. Destacaron unos naturales plenos de temple y buen hacer. Mató de pinchazo y estoconazo en lo alto. Se le concedió una oreja con fuerte petición de la otra. La presidencia fue fuertemente abroncada por no conceder a Ojeda este segundo trofeo.
2 de agosto; Corrida suspendida por el fuerte viento de levante.-
Se había vendido poco papel. Desde el viernes soplaba fortísimo el viento de levante y el público se lo pensó. La corrida se devolvió al campo, que por cierto nos dijeron quienes la vieron que era chica y con poca y muy escasa “leña”. Devolvieron los veterinarios dos toros que iban a ser remendados por otros dos de Osborne. Nos aseguran que esta corrida había sido rechazada entera en la plaza de Córdoba.
15 de agosto; Paco Ojeda, de tabaco y oro, dio unos lances a su primero con los pies juntos que se jalearon. El toro se pegó una voltereta. A fuerza de consentir y aguantar, el de Sanlúcar compuso una faena que cortó cuando la res se echó. Terminó de estocada algo desprendida y fue ovacionado.
Se aplaudió la labor de Paco Ojeda en el quinto de la tarde. Poco picada, la res se vino arriba en el último tercio con una embestida descompuesta y con peligro. Pinchazo y estocada. Ovación.
13 de diciembre; Festival  de los banderilleros Pro-Cabalgata de Reyes Magos.
Como subalternos actuaron: Paco Ojeda –que lució en la colocación de banderillas-    José Antonio Campuzano, José Luis Galloso, Antonio Lozano y Carmelo.


1988
29 de mayo; Paco Ojeda (perla y oro con remates negros), oreja y aplausos.
De la ventosa tarde portuense se puede deducir tres cosas: Primero, que Paco Ojeda en un portento, pus ve el toro cuando nadie lo ve. Segundo, que el valor de Litri le da, definitivamente, crédito de figura. Y tercero, que Celso Ortega es un torero de excelente corte y merece mejor suerte.
Cuando mediaba la lidia del segundo toro, los graderíos atisbaban peligro, comprobaban las dificultades de los rehileteros para banderillear y observaban la atención, casi excesiva, con que Ojeda seguía e intervenía en la lidia. ¿Qué había visto el maestro en aquel morlaco, desconcertante de salida, poderoso y correoso en el segundo tercio? Su brindis al respetable no resolvía la incógnita. Pero poco a poco, al calibrar, con el torero, cómo terminaba tomando la flámula, todos comprobamos lo que únicamente había descubierto el maestro. Eso fue lo más importante de la faena, en la que hubo muletazos de excelente trazo, y luego lidia, es decir, muletazos bien iniciados, resueltos después con un simple juego de muñeca, con la muleta algo escondida. ¿Toreó así Ojeda para no acabar pronto con la embestida del toro? Suponemos que sí, pues cuando los muletazos se enjaretaban templados, con hondura y recorrido, el toro se paraba en los siguientes. Mereció la oreja, clamorosamente pedida.
7 de agosto; El cartel inicial contaba con Paco Ojeda que fue sustituido en un principio por el diestro cartagenero José Ortega Cano. Al resultar este herido con fractura de una mano el sábado anterior a la corrida fue asimismo sustituido por el diestro local Celso Ortega.

1991
15 de agosto; Paco Ojeda, de blanco y oro, tuvo una actuación completa con «Bambuco» que pasará a la historia de la plaza. Lo paró con verónicas jaleadas y una larga por detrás. Lo arrimó al caballo por delantales, haciéndole después el quite por chicuelinas con verónica y larga. Se dobló con él con torería en el inicio de la faena  y ligó una serie con la derecha de mucha clase. Un gran toro en la muleta que el de Sanlúcar aprovechó, quedando superior. La faena fue sobre todo por el lado derecho, muy ligada y con circulares y pases de pecho que levantaron al público de los asientos. Más encimista fue la serie por la izquierda, templada y en riesgo. Ojeda le dio aire y lo retomó por la derecha con un molinete y toreo en redondo. Gran estocada y dos orejas y rabo y vuelta al toro. El cuarto fue un manso con peligro. En la muleta lanzó derrotes a Ojeda, que lo castigó con doblones muy toreros. El problemático bicho no arredró al sanluqueño que le insistió y logró cuajar muletazos a favor de la querencia del toro, al hilo de las tablas. Estocada tendida y caída y cuatro descabellos. Ovación. Salió de la plaza a hombros.


1992
9 de agosto; La tarde fue de Paco Ojeda, de blanco y oro. Entendió a la perfección a su primero, un toro que le apretó en el capote y se fue suelto abantito, del percal y del primer encuentro con el caballo. Para la muleta quedó violento y así se mostró en los tanteos de Ojeda. Pero le bajó las manos en una serie con la derecha y ese empeño resultó clave para dominar al animal. Repitió la serie para ligar el de pecho con el último redondo sin enmendarse, como le corresponde. Aún hubo otra serie más, para cerrar con dos de pecho en mínimo terreno. Lástima que cayó el toro al tercer natural. Citó con la zurda cruzado y dando el pecho para llevarlo largo. Una faena importante y es que salió decidido toda la tarde. Estocada corta trasera caída. Oreja. A su segundo lo paró con cuatro lances a pies juntos y una larga antes de recetarle un par de chicuelinas y revolera. «Granadino» blandeaba y el matador le dio aire para citarlo con la muleta de frente y pasarlo por la derecha, mano que utilizaría en toda la faena. Lo lidió en corto, a su estilo, entre parones y haciéndolo pasar con destreza por espacios inverosímiles. En el circular era ya imposible que no le topara pero aprovechó el achuchón para quedarse en la cara con un adorno, arrojado, en escaso terreno. Cerró con sus  modos peculiares dejando al animal a la espera de la estocada y al público en pie. Más de media ligeramente trasera. Dos orejas y salida a hombros.


1994
14 de agosto; Paco Ojeda, cobalto y oro, cuajó a su primero, un buen toro que salió con casta y pujanza y que acudió codicioso a su capote, tanto en los lances de recibo por verónicas y serpentina, como al llevarlo al caballo por delante con ligazón, técnica y temple. Tres claves que marcarían la faena de muleta junto con el poder, la seguridad y la cercanía. Con mando y poder después de un prólogo a pies juntos, lo pasó de muleta. El toro no era ninguna mona, encastado y apretando, pero la suavidad y la precisión pudieron con él. Ligó en redondos y con la izquierda y cerró con un excelente pase de pecho marcando al hombro contrario, reunido, no como otros que no caben ni siquiera en la foto. Dio tres naturales de quitar el hipo y después el parón ojedista. Un parón de verdad, encunado y dominando al toro. Tres pinchazos, estocada tendida y descabello. Ovación y saludos. En el sexto también dejó el sello de su clase sorteando arreones y mandón en las cercanías. Dos pinchazos y tres descabellos. Palmas. ¡Lástima de espada!
21 de agosto; La faena completa de la tarde, poderosa, rotunda y expresiva, fue la de Paco Ojeda, de berenjena y oro, al último de la suelta. A su primero lo lanceó a pies juntos, ceñido, la pena fue el desarme. El toro, suelto y paradito se desplazó en la muleta con la largueza en los primeros compases y le compuso dos primeras series en redondo con poder y mando. Buscó el parón y acortó muy pronto las distancias, dando la impresión de que había agotado la embestida lo que motivó algunas protestas. Casi entera caída, ovación y saludos. El quinto fue un toro distraído de salida y corretón. En la muleta rompió, dando muy buen juego. Ojeda lo embebió en la muleta engolosinándolo en el engaño con una serie mandona. La faena fue todo un regalo de sentido torero, decisión, mando y poder, sintiéndose en las series y con el sello de figura del toreo. Hubo vibración y transmisión en los dobles de pecho que remataban las series por la derecha  y el obligado que cerró  el ciclo al natural preñado de hondura. Aún hubo más redondos con la mano muy baja, arrastrando la bamba de la muleta bajo la pala del pitón, con temple y barriendo los lomos en un pase de pecho marcando la salida por alto al hombro contrario, muy reunido y ceñido.  Pinchazo y media. Dos orejas. Salió en hombros.

1997
21 de agosto; Paco Ojeda rejón trasero y dos descabellos (vuelta al ruedo)
Paco Ojeda hacía su presentación como rejoneador en El Puerto, con una cuadra de caballos hecha por él a medida. Ojeda transporta la elegancia que tenía como matador de toros al rejoneo, colocando brillantemente las banderillas al violín. Castigó excesivamente al animal que se fue apagando por momentos. Para matar necesitó del descabello, lo que nos permitió disfrutar de la estampa del sanluqueño a pie.


1998
20 de agosto; Paco Ojeda, rejón (dos orejas)
Paco Ojeda sigue cada vez más asentado en este noble arte del rejoneo. Se encontró con  muy buen toro que se prestó al lucimiento. Destacó especialmente con las banderillas, colocadas al violín, suerte que domina perfectamente.
El último toro nos permitió deleitarnos con Mendoza y Ojeda con una lidia vibrante y realizada con sincronía. Las banderillas cortas de lo más aplaudido de la noche.

1999
19 de agosto; Paco Ojeda: Rejón atravesado (oreja)
Paco Ojeda tras mostrarse errático con los rejones de castigo, protagonizó el momento más ovacionado de la noche, con un espectacular quiebro en la misma cara del toro. Arriesgó mucho el sanluqueño poniendo en la brega sus dosis de emoción. Una oreja.


2002
4 de agosto; Porque el gran toro de la tarde fue el primero, un ejemplar de Torrestrella que galopó tanto como su hermano, pero lo hizo entregado y por bajo, tanto en un puyazo en el que se vino de largo, como en la faena de Paco Ojeda. El de Sanlúcar no se acopló entre una ráfaga de viento, algún enganchón y un desarme, y además se pegó su arrimón a destiempo, porque al toro había que pegarle antes de esas cercanías dos series con la mano izquierda. Eso sí: de su faena quedará en la memoria del gentío algunos redondos tan colosales, tan largos, tan increíblemente profundos, que sólo puedo calificar como “descomunales”. En el cuarto, un toro con cuajo y complicaciones, estuvo breve, le valió una oreja.
11 de agosto; Ojeda y Caballero, por la puerta grande del real coso.
Con toros nobles, repetidores y fijos en los engaños se agradece la disponibilidad de Paco Ojeda. Quizá habrá podido salvar su credibilidad, pero no es el Ojeda de Antaño, aquel que revolucionó el toreo achicando las distancias con inmovilidad imposible. Hoy todo quedó en poco más de buenos propósitos, aunque algunos quieran ver lo contrario. Ni con capa ni con muleta convenció en el primero, un toro de embestida noble aunque con una pizca de sosería. Se lo llevó a los medios y con su acostumbrado esfuerzo le quiso ligar pases con la diestra que resultaron muy hacia fuera y enganchados. El natural careció de emoción y sobre todo de contenido. Sin embargo, con el cuarto clavó las zapatillas para saludar a pies juntos con la capa. Aguantó impávido tres lances que el público le agradeció con una sonora ovación. Es curiosa la historia, Ojeda brindó en los medios y allí se quedó. Quiso pero no pudo. Se quedó quieto pero le fue imposible dar más de dos muletazos seguidos. Unos circulares ligados y mató bien. Cortó dos orejas.

2003

23 de marzo; Paco Ojeda quedó inédito porque el precioso novillo de La Dehesilla se inutilizó en el peto. Su labor fue ovacionada.


(Para ver las fotos aumentadas de tamaño, pinchar dicha imagen).