viernes, 12 de mayo de 2017

Estética de Morenito, disposición de Román y mansada de El Ventorrillo

Madrid. Feria de San Isidro. 2ª de abono. Más de media entrada

Toros de la ganadería de El Ventorrillo.

Eugenio de Mora: Silencio (tras dos avisos) y silencio.

"Morenito de Aranda": Saludos (tras aviso) y oreja.

Román: Silencio y silencio.

Tarde fría, con lluvia intermitente y viento para la segunda de feria. Una corrida seria, bien armada, muy mansa en la lidia, sin pelear en varas menos el 5ª que tuvo movilidad. Se desmonteran en banderillas "Jarocho" y Pascual Mellinas en el segundo, y J. M. Zamorano y  Pascual Mellinas en el quinto.

Cumplía veintiún años de alternativa Eugenio de Mora, y en suerte abrió plaza un astado que no humilló en ningún tercio. Voluntarioso lo intentó el de Toledo, cambiando los terrenos varias veces a un toro sin raza, manseando en todo momento y sin emplearse. Cerca de la querencia sacó una tanda sin lucimiento el diestro a esta imposible res que además se complicó en la suerte suprema. Tres pinchazos, cuatro descabellos, entró a matar dos veces más, media caída y estocada. El cuarto de la suelta también era muy descastado, sin raza, un marmolillo que además desde el inicio en la faena de muleta comenzó a acunarse en tablas, no hubo opciones ni siquiera a un solo muletazo a éste de encaste Domecq. Eugenio de Mora resignado, con una tarde aciaga tuvo que ir por los aceros. Estocada.

Manejó bien el percal Morenito de Aranda ante el segundo de la tarde, destacando la réplica del quite. Tras brindar a Ortega Cano, basó su faena en una buena estética torera bajando la mano pronto a un cornúpeto noblón, pero muy justo de fuerzas, de ahí que Morenito lo cuidara dándole tiempo y sin apretar, con series cortas; el toro duró muy poco, aún así transmitía en el tendido gracias al buen hacer del diestro con la franela. Pinchazo, pinchazo hondo y dos descabellos. Bello de estampa el quinto astado, al que el de Aranda de Duero lanceó a la verónica con compás. Se vivió otro buen tercio de rehiletes. Brindó Morenito al respetable, y por fin llegó la ligazón, un morlaco que se movía, pero con la cara alta, de embestidas cortas y rebrincadas, pero el diestro le daba distancia y de nuevo la estética de este torero creaba la armonía en los pases para abrocharse con el de pecho, faena que calaba en el tendido. Muy listo estuvo Morenito de Aranda para tapar los muchos defectos del animal. Pinchazo y estocada que valieron un trofeo.

Se presentó Román en su primer compromiso de este serial en las Ventas sin perdonar sus respectivos quites. EL tercero de la suelta, negro de capa, manseó de manera descarada en varas. En la faena de muleta la tónica fue la misma, con embestidas descompuestas, sin bajar la cara. Valeroso el joven torero, enseñando al burel por ambos pitones, muy firme y con poca ayuda de su antagonista a la hora de torear a este ejemplar descastado, con muchas ganas estuvo Román. Estocada. Saludo capotero ante el último de la corrida. Pero el quinto fue un espejismo porque con este sexto del Ventorrillo volvió la mansedumbre en estado puro, faena de compromiso donde de nuevo Román actuó con firmeza, ante un toro que miraba a tablas, que ponía excusas para no acudir a los engaños, pero el matador no se arrugó un ápice, en cada pase estaba tieso como un junco ante los deslucidos derrotes de un astado que no decía nada; incluso hubo un susto al ser arrollado el valenciano. Dos pinchazos, media atravesada y tres descabellos.