viernes, 19 de mayo de 2017

Juan Antonio Pérez Montiel "Juan Montiel"

José M. Rojas- Nació en Sanlúcar de Barrameda el 29 de junio de 1954. Empezó a torear en la agrupación Los Seis Ases, promovida por Chopera, Canorea y Puerto Peralta.
En 1973 llega a torear 38 novilladas con picadores y así continuó en 1974.
En Vista-Alegre (Madrid) se presentó el 28 de julio de 1974, cortándole las dos orejas a cada uno de sus adversarios, en presencia de Andrés Moreno y Jorge Motril.
El 11 de agosto de ese 1974 toma la alternativa en Sanlúcar de Barrameda de manos de su paisano Julio Vega “Marismeño”, testigo Rafael Torres y toros del marqués de Domecq.
Confirma la alternativa en Madrid el 28 de mayo de 1978, apadrinado por Raúl Aranda, testigo Manuel Ruiz “Manili” y toros de Los Millares.
El 10 de agosto siguiente es herido de gravedad en Barcelona por uno de Leopoldo Lamamié de Clairac: toreaba con Rafael Peralta, Marismeño y Curro Méndez.
En 1979 torea 7 corridas, en 1980- 5, dos torea en 1981 y una sola en 1982. Esta última corrida fue en su Sanlúcar natal el 12 de julio de 1982 para alternar con Rafael de Paula y Paco Ojeda, alternando en la muerte de un encierro de José Luis Osborne. Corta una oreja a su primer oponente y así acaba su vida como matador de toros.
El 19 de marzo de 1990, se presenta como banderillero a las órdenes de José Luis Parada, en la feria de Castellón.
Entre 1990 y 1991 fue con Parada; En 1992 pasó a la cuadrilla de César Rincón.
Este año de 1992 sería detenido como integrante de una banda de traficantes de hachís, entre los que también se encontraba José Luis Parada.
Más tarde iría con Miguel Báez “Litri”, José Luis Galloso, Finito de Córdoba, El Fandi etc.
Entre sus grandes actuaciones de banderillero en El Puerto, la última que hemos podido encontrar, fue la del 8 de agosto de 1999, que se desmonteró toreando a las órdenes de Litri.


            ACTUACIONES EN LA PLAZA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA


1973
13 de mayo; Juan Montiel le siguió en el éxito al novillero de Sanlúcar. Estuvo bien con la capa, toreando por el lado derecho y después con la muleta toreó con mando, cerca siempre y valiente, muy quieto. Tuvo que luchar contra el aire, pero a lo largo de su labor logró agradar al público que lo ovacionó. También sufrió espectacular voltereta. Media estocada. Hubo petición de oreja, no concedida y renunció a la vuelta al ruedo. En el último también lanceó valiente. Costó picar al novillo que nada más sentir el hierro ponía pies en polvorosa. Trabajó mucho y bien el picador de turno. Montiel toreó de muleta siempre muy expuesto, pero con indudable valor y con muchos deseos de agradar. Terminó de estocada, hubo alguna petición de oreja y dio la vuelta al ruedo.


1974
17 de agosto; Juan Montiel sustituyó a  Francisco Núñez “Currillo”.
Tarde de responsabilidad para Juan Montiel, que hizo el paseíllo desmonterado, junto a dos figuras. Dio unos lances que remató con recorte en su primero y con la muleta aguantó lo indecible al citar desde lejos. El toro, aplomado, no colaboró lo más mínimo y el torero estuvo siempre muy cerca, citando a muy corta distancia de los pitones, poniendo el ¡ay! En los espectadores con su decisión. Logró, de esa manera, hacer pasar al toro sobre uno y otro lado. Mató de dos pinchazos y estocada. Ovación fuerte y saludos desde el tercio. En el que cerró plaza dio unos lances, pero por las protestas del público fue devuelto. En el sobrero, que causó impresión por su estampa, su trapío, toreó a la verónica. Dura pelea en varas, luciéndose el picador a costa de pasar serios apuros. Con la muleta el toro se puso a la defensiva y Montiel anduvo cerca, desoyendo los consejos del público para que matara lo que hizo finalmente de dos pinchazos, media estocada y algún golpe de verduguillo.


1975
3 de agosto; El testigo, Juan Montiel, puso de manifiesto sus irrefrenables deseos de llegar a figura. En esta corrida ha sumado otro triunfo; fue en el tercer toro de la tarde, otro con pitones más que respetables. Lo lanceó con los pies juntos, muy derecho, para rematar con un recorte. Brindó al gobernador civil y realizó una gran faena de muleta, sacando el máximo partido al toro, que sin duda fue bueno. Pero había que torearlo y Juan lo hizo de manera perfecta, sobre ambas manos, terminando con unos pases rodilla en tierra en los que puso de manifiesto su labor. Puso colofón a su faena –que tuvo mucho temple- de pinchazo y estocada corta que mató sin puntilla. Dos orejas y vuelta al ruedo. En el quinto de la tarde no pudo torear de capa porque salió corretón; no acudió al engaño; después, en la faena de muleta, fue probón y distraído, por lo que Juan Montiel realizó una breve labor para terminar de pinchazo y estocada, Palmas.


1977
24 de julio; Juan Montiel, el torero de la Algaida, de celeste y oro, toreó muy bien de capa tras fijar él mismo al toro. Pero donde verdaderamente lució Montiel fue en su faena de muleta, realizada en los medios de la plaza, con series de pases en los que hubo mucho temple y mucho mando, componiendo una soberbia labor justamente elogiada por los aficionados; templó mucho en unos naturales, ofreció molinetes, adornos y desplantes, todo muy torero, causando gratísima impresión. Tenía las orejas ganadas cuando se le negó el acierto  con la espada, pinchando tres veces y descabellando a la segunda. Ovación muy fuerte, a la que correspondió retirándose y viéndose obligado a salir de nuevo y dar la vuelta a instancia del público.  En el último volvió a gustar con el capote; surgió la protesta del público al estimar una supuesta cojera, realizando una labor muleteril en la que estuvo siempre cerca y valiente en una res que por el defecto apuntado quedaba corta en los viajes y tendía a defenderse. Sonó la música. El diestro terminó de estocada y se le ovacionó largamente al retirarse de la plaza, igual que a sus compañeros.


1977

20 de agosto; Juan Montiel salió de celeste y oro. A su primero lo recibió con unos lances que remató con un recorte, siendo aplaudido. Una vara con fuerza y tras brindar al público comenzó sobre la diestra, actuando con decisión y serenidad, aunque la res le puso más de una vez los pitones en el pecho. Porfión, logró que su enemigo tomara el engaño y entonces dio pases de buena calidad –naturales y derechazos-, sonando la música. El toro quedaba corto en los viajes pero el matador estuvo valiente, pisando terrenos comprometidos. Estocada. Una oreja y vuelta. El último fue devuelto después de la presencia del picador en el ruedo y tras recibir un picotazo. El toro derrotó en un burladero, y quedó prácticamente inutilizado, comprobándose más tarde que no podía tenerse en pie. Aunque salieron los bueyes, fue apuntillado en el ruedo. En el sobrero, unos lances de Juan; ovación a Alfonso Ordóñez al llevarlo a una mano hasta el tercio. El toro no dio buen juego y el torero insistió mucho para lograr labor. Fue grande la sosería del astado, que buscó la huida y Montiel no pudo más que dar la nota de valor. Mató de pinchazo y estocada y fue despedido con una gran ovación. 

(Para ver las fotos aumentadas de tamaño, pinchar dicha imagen).