viernes, 2 de junio de 2017

Puerta grande en Madrid para un magistral Ponce en un buen encierro

Madrid. Feria de San Isidro. 23ª de Abono. Lleno de "no hay billetes".

Toros de la ganadería de Domingo Hernández.

Enrique Ponce: Oreja y oreja.

David Mora: Saludos y saludos (tras aviso).

Jonathan Varea (confirma alternativa): Silencio (tras aviso) y palmas (tras aviso).

Tarde nublada con cierto aíre en la capital. Una corrida con romana, seria y cuajada. Destacando el 2º bravo, el 3º con mucha calidad y 6º bueno, ambos dos aplaudidos en el arrastre. Varea hizo el paseíllo desmonterado. Se desmonteró Ángel Otero en banderillas en el tercero y Antoñares en el quinto. David Mora pasó a la enfermería tras lidiar al quinto toro por un golpe en el pecho tras entrar a matar.

El maestro de Chiva, Enrique Ponce planteó dos faenas muy distintas y meritorias. Con el primero de su lote y segundo de la tarde salió en torero, toreando desmayado de capa con manos bajas encandilando al respetable. Con la franela estuvo despacio y templado el valenciano, llevando con torería a ese bravo que acometía con brío y humillaba ante los engaños, faena bella y completa con un remate genuflexo de arte, en conjunto mereció un apéndice. Mete y saca y estocada. El cuarto de la suelta era un astado muy ofensivo de pitones, justo de fuerzas, pero Ponce supo hacer una virtud de los defectos de su enemigo. El torero estaba hoy en figura y supo lidiar unas embestidas inciertas, con punteos en el embroque, pero el oficio del maestro se convirtió en sapiencia, dando los tiempos adecuados, dejándole la muleta puesta y dando los pases de uno en uno con un final muy torero en un abaniqueo en la cara del astado, para rematar con pases por bajo. Pinchazo y media lagartijera que valen una puerta grande en Las Ventas.

A David Mora le correspondió en tercer lugar un magnífico astado, que brindó al público, toro de gran calidad, lleno de virtudes en sus embestidas, pues descolgaba en la franela, humillaba y tenía recorrido y metía el hocico. Pero Mora nunca terminó de sentirse, le hacía las cosas bien pero faltaba esa emoción que requiere la tauromaquia para que el espectáculo vaya a más, no sacó todo el provecho requerido el matador de Móstoles. Estocada desprendida. En quinto lugar salió un ejemplar con más teclas que tocar, más exigente que su hermano de camada, David Mora también se encontró con el contratiempo del viento, pero tras buscar el acople, éste nunca llegó al redondel donde el madrileño voluntarioso buscaba esa faena con transmisión. Estocada donde se la jugó porque el toro lo arrolló y dos descabellos.

Tras la ceremonia de confirmación de alternativa, Varea topóse con un cornúpeto que se dejaba hacer, tenía fijeza y acudía a los toques, el diestro estuvo firme, y el burel parecía ir a más, pero faltó esa chispa para encender al respetable y que la faena calara en los tendidos. Estocada atravesada y varios descabellos. El sexto de la corrida fue brindado al respetable, el viento ahora se dejaba sentir, un toro con acometividad y movilidad, que había que templar. El joven matador mostróse gallardo intentando atemperar las codiciosas embestidas del bravo. Una res que no era fácil de someter, y las intenciones del de Castellón fueron buenas, pero no fueron suficientes para que la faena cuajase y llegará la algarabía a los poblados tendidos venteños. Pinchazo y estocada atravesada.