miércoles, 23 de agosto de 2017

José Belmonte García

José M. Rojas- Nació en Sevilla a principios de 1900 (creemos que en 1903), segundo hermano del matador Juan Belmonte.
Se educó en un colegio de religiosos de la localidad sevillana de Utrera, terminando con éxito la primera enseñanza. En cuanto pudo siguió la huella de sus hermanos Juan y Manolo.
Vistió por primera vez el traje de luces en Pamplona en una entre becerrada y novillada con ganado de Roque Alaiza, alternando con Eladio Amorós, el 14 de septiembre de 1919. Gustó mucho en este su primer estreno en público.
Al año siguiente mató unas cuantas novilladas como matador de una cuadrilla de niños sevillanos en la que era el otro espada el Niño Mora. En Cartagena, la primera que toreó esta cuadrilla, cortó las orejas y los rabos de sus dos novillos, tuvo lugar el 11 de julio. En total toreó esta temporada 21 novilladas.
En 1921 torea 31 y al siguiente 35, siendo el novillero que más toreó ese año. En 1923 sigue siendo el novillero predilecto de los públicos toreando más de treinta festejos.
No tuvo suerte en su estreno de Madrid la tarde del 9 de mayo de 1923. Estaba acompañado por Correa Montes y Posada.
En 1924 torea 36 novilladas y en 1925 torea como novillero diez corridas, para recibir la alternativa en la plaza de El Puerto de Santa María, el 7 de junio de manos de su hermano Juan, con ganado de Gamero Cívico y actuando como testigo José García “Algabeño”. A continuación toreó 16 corridas en las principales plazas de España, y entre ellas la de su confirmación en Madrid, el 8 de octubre. Otra vez su hermano Juan fue el padrino, con toros de los hijos de Andrés Sánchez, Coquilla (Salamanca) y Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma” como testigo.

En 1926 torea 13 corridas y 10 en 1927. A partir de este momento parece que Pepe pierde algo el entusiasmo y la afición. Se dio cuente que no podía ser más de lo que ya había llegado y esto le quitó la ilusión.
Entonces empezó a hacer negocios relacionados con el campo y apartado un poco de la vida taurina. A pesar de esto todavía toreó seis corridas en 1928, tres en 1929 y una en 1930. Y esta fue su última actuación.
Debido a su baja estatura no mataba bien los toros. Matando deslució muchísimas faenas brillantes.
Estaba casado con Amalia Fernández Cadaval, que le dio cinco hijos; Pepe, Juan, Manolo, Rafael y Fernando.
Falleció en Jerez de la Frontera el 20 de marzo de 1959.



                ACTUACIONES EN LA PLAZA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA



1916
12 de agosto; Becerrada organizada por Curro Posada, para Antonio y Rafael Posada.
También estuvieron bregando Manolo Posadas, que banderilleó, y el pequeño José Belmonte, hermano del “fenómeno”.

1922
16 de julio; Media Andalucía se congregó en El Puerto, llenando la Plaza de Toros para presenciar la novillada a beneficio del Internado Infantil en la que actuaban un hermano de Belmonte, otro de Posada y un hijo del Algabeño.
Belmonte es el rey de la torería actual, pero sus hermanos no pasarán nunca de vulgaridades adocenadas que vivirán y medrarán  a la sombra el uno del pasado y el otro del presente. Belmonte mató bien a su primero toro, entrando despacio y dejándose ver y haciendo algo, en fin, que agradara, pero desde este momento se trocó y no dio una, como suele decirse; como director de lidia mal. Hizo con su desacierto de la novillada una capea y de las malas.



1923
12 de agosto; En la segunda parte (en la primera había actuado el rejoneador Cañero) puede decirse que ni vimos ni hubo nada digno de la publicidad, pues aunque los muchachos hicieron alguna que otra cosa, con el capote Posada y con el pincho Belmonte, el resultado final fue un poco menos que desastre.

1925
7 de junio; El día amaneció triste y amenazando lluvia. Juan Belmonte es obligado tras el paseíllo a saludar desde el tercio. El menor de los Belmonte saluda al primero con cuatro soberanas verónicas y un ceñido recorte. El toro se arranca cuatro veces a los caballos. Los tres son aplaudidos en quites. En el tercio de espadas, Juan entrega el título de doctor en tauromaquia a su hermano José, abrazándose ambos. Hace una brillantísima faena, destacando un pase de pecho colosal, otro de rodillas muy bien ejecutado y un molinete apretado y ceñido. Dos pinchazos y media algo delantera que es suficiente. Vuelta al ruedo.
El último es un buen mozo al que Belmontito da cuatro estupendas verónicas. Pepito aguantando bien la acometida de la res da unos muletazos valentísimos. Un buen pinchazo, media muy bien ejecutada y un certero descabello a pulso e lo que hace con el estoque. El pequeño es ovacionado saliendo en hombros como igualmente José García Algabeño.


1941
6 de julio; Belmonte “Caballero no se echa abajo del caballo”; esta frase de Corrochano en una corrida en Madrid a Cañero hay que repetirla ahora para Belmonte. Pasea una yegua que fue de Álvaro Domecq, magnífico ejemplar, y luego trae un capón y una jaca campera “La naranjita”, que son dos primores y él los utiliza bien, pero luego pie a tierra: “Caballero no se echa abajo del caballo.”

Tarde de levante, toros de casta y nervio aunque de poco peso y Belmonte echando pie a tierra...


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