viernes, 11 de agosto de 2017

Mario Cabré Estevez

José M. Rojas- Nació en el número 71 de la calle Aribau de Barcelona el 6 de enero de 1916, en el seno de una familia de artistas teatrales, su padre y su tío eran actores y su hermana llegó a ser bailarina.
Comenzó a torear, con el apodo de Cabrerito, tuvo en los toros su primer objetivo profesional y ya en 1934 inició sus actuaciones sin picadores para presentarse con ellos en su ciudad natal el 23 de agosto de 1935 con novillos de Argimiro Pérez Tabernero y la compañía del mexicano Silverio Pérez y Rafael Ortega Gómez, hijo de “El Cuco” y la hermana de los Gallos..." No perdió mucho tiempo el torero catalán y el 10 de agosto de 1941 hizo su presentación con picadores en la plaza de Las Ventas con novillos de Aleas y la compañía de “Pepote de Triana”, López Lago y José Alcántara. Dos años más en el escalafón novilleril y el 1 de octubre de 1943 la alternativa en Sevilla de manos de Domingo Ortega, “el paleto de Borox” que había conquistado España y hasta sus compañeros le llamaban “don Domingo”. Los toros, de Curro Chica, y el testigo, otro diestro importante, Luis Gómez “El Estudiante”. Siete días después, la confirmación en Madrid con otro cartel de lujo: el mismo padrino, Ortega, y Antonio Bienvenida de testigo. Los toros, de Muriel. (Quedó en mano a mano al resultar cogido Bienvenida)
Sus biógrafos señalan que llegó a matar 600 toros y que las astas de algunos de entre ellos le infligieron heridas hasta en 18 ocasiones.
Le llamaron el torero de las supremas elegancias porque manejó el capote con compás y las manos bajas. Fue también certero estoqueador. Obligado por sus múltiples facetas artísticas no llegó a destacar como figura del toreo. Los años que más toreó fueron 1947 y 1948, ajustando 14 y 18 corridas respectivamente

«Fui poeta por inspiración divina, actor por atavismo y torero por destino, que es el que nos hace ir por caminos insospechados, queramos o no».
«El hecho de que yo sea torero fue una pirueta del destino. Un día vi en la plaza de Medinaceli a unos chicos que jugaban al toro, me paré a observarles y uno de ellos me dijo que si quería jugar tenía que hacer de toro. Desde entonces supe que llegaría a ser matador de toros», comentó en más de una ocasión.
Él empezó a actuar sobre los escenarios casi al mismo tiempo que aprendió a torear, y a los 14 años ya era novillero. Con todo, su pasión más temprana fue la poesía, afición que le cautivó a los ocho años y no le abandonó en toda su vida. Publicó una veintena de libros de poemas, siempre en castellano, y en 1972 obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona de poesía por el poemario titulado Maramor.
Después de la alternativa vinieron 5 años de lidias y cuatro o cinco cornadas graves que le dejaron el cuerpo señalado. Dejó las plazas en 1960 y al cabo de un tiempo empezó a trabajar como relaciones públicas de una empresa textil de Sabadell, en la que permaneció 12 años.
En Tossa de Mar, rodó Mario Cabré, con Ava Gardner, la más importante de sus películas, Pandora y el holandés errante, y de aquí nació un romance con dicha actriz.
Falleció el 1 de julio de 1990, a los 75 años de edad, en la clínica Delfos de Barcelona, debido a una enfermedad coronaria que arrastraba desde hacía veinte años.
El día de su entierro sólo acudieron a la función religiosa sus familiares, sus amigos y compañeros pero ninguna representación oficial. ¡Ni falta que hacía! ¿Qué importa un torero catalán, un cómico, un poeta, un romántico? Un torero catalán, eso que ahora está tan mal visto.

         ACTUACIONES EN LA PLAZA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA


1943

25 de julio; Mario Cabré es un torero, lo demostró el domingo sin que su actuación fuera acompañada por la suerte, por lo que el éxito no fue completo.
A su primero lo recibió con cinco buenas verónicas terminadas con una media superior. Le hace un quite muy oportuno al reserva y luego Fidel da media verónica buena. (Ovación.) El bicho derrota, Cabré lo torea por alto para fijarlo, faena breve y la termina de media tendida. (Palmas.) Su segundo es un novillo mogón del derecho que no se arranca más que con incertidumbre. A pesar de ello logra sacar tres lances muy buenos. La faena de muleta es muy torera y valiente, liga Mario unos pases con la derecha perfectos y hay además unos por alto y molinetes aguantando mucho, por lo que se le ovaciona. Termina de media buena, pero deslucida por los intentos de descabellos. Se le ovaciona y entra en la enfermería con un palotazo en un dedo.


1945

25 de julio; Mario Cabré (en lugar de Jaime Marco “El Choni”), aguantó al tercero con valientes lances y como en el anterior de Carnicerito había practicado un quite, mandando, con las manos bajas. Se le aplaudió el deseo que parecía mostrar en la faena de muleta y muerte del que le tocó por delante. Pero bien pronto nos dimos cuenta de que el diestro no podía dar más de sí, ya que al otro le tomó tal asco, que no se preocupó ni de disimularlo. ¡Quince veces! Intentó el descabello y tras de escuchar un aviso cedió la vez al puntillero, que acertó.


(Para ver la foto aumentada de tamño, pinchar dicha imagen).