viernes, 18 de agosto de 2017

Pedrín Benjumea

José M. Rojas- Pedro Benjumea Durán, Pedrín Benjumea, nació en Herrera (Sevilla) y pasó su niñez en la localidad cordobesa de Palma del Río ya que su padre era mayoral de la ganadería de Enriqueta de la Cova, que se encuentra en dicho término. Fue así como el joven comenzó a tomar contacto con el mundo de los toros. No tardaría pues en participar en diversos tentaderos, en los que poco a poco se fue sumergiendo en la idea de vestir el traje de luces, algo que haría por primera vez el 11 de junio de 1964 en Arévalo (Ávila). Es también en 1964 cuando debuta con los del castoreño en San Sebastián de los Reyes (Madrid), habiendo toreado muy pocos festejos sin picar. Su afortunada presentación en el coso venteño tuvo lugar el 12 de septiembre de 1965, enfrentándose a reses de Alonso Moreno de la Cova, alternando junto a José María Sussoni y Rafael Astola, saliendo en hombros de la plaza al cortar tres orejas. Realizó una brillante campaña novilleril, ratificada en su alternativa, que le dio Julio Aparicio en Castellón el 27 de febrero del año 1967, con Palomo Linares de testigo y reses de Antonio Pérez de San Fernando, en la que obtuvo un triunfo memorable. El propio Aparicio se la confirmó en presencia de El Viti, el 19 de mayo de aquel año, en el transcurso de la Feria de San Isidro, con reses de Baltasar Ibán.
A partir de aquí Benjumea desarrolló unas temporadas en las que dejó bien alto el pabellón de su valor y su torería, pero sin obtener suficientes contratos, quizá porque no contó con la adecuada respuesta por parte de algunas empresas. Sus alardes temerarios fueron sonados, como un escalofriante desplante de rodillas en Madrid (luego repetido en alguna otra plaza) en el que se metió en la boca el pitón del toro.
En 1967 protagonizó la película “Cicatrices”
En 1969 torea 31 festejos, el año siguiente, 1970, 20.

El año 1970, el 17 de mayo, un toro de Celestino Cuadri le infirió una grave cornada en Madrid -plaza donde plasmó destacadas actuaciones-, y se distanció de los ruedos. Reapareció el 3 de agosto de 1986 en Palma de Mallorca, actuó en esta ocasión junto a Juan José García y Fredy Villafuerte, enfrentándose a ganado de Pinto Barreiros. Consiguió esa tarde rememorar triunfos pasados al cortar tres orejas de sus oponentes. Sin embargo, a pesar de la buena expectativa levantada, las cosas no ruedan bien y termina por apartarse de los ruedos, decisión que toma tras dar la alternativa en 1993 a Antonio Briceño, en San Sebastián de los Reyes. Se vistió de luces pocas tardes en esta segunda etapa y se retiró definitivamente a principios de la temporada 1991, en San Sebastián de los Reyes, alternando con Morenito de Jaén y José Luis de los Reyes en una corrida de María Lourdes Martín de Pérez Tabernero.
El 18 de septiembre de 2000, el torero de Herrera participó en una becerrada en Casarrubios del Monte (Toledo), en la que resultó volteado al entrar a matar. Benjumea tuvo que ser trasladado en ambulancia al Hospital General de Toledo, donde se le apreció un traumatismo craneal que afectó a la zona cervical. Esta lesión le estaba provocando muchos mareos en los últimos días.
El 21 de noviembre de 2000 fue encontrado muerto en el Poblado de Race, del término de San Sebastián de los Reyes (Madrid). El torero apareció colgado de una estructura metálica, ahorcado. El diestro vivía en la localidad madrileña de Alcobendas, estaba casado y tenía cuatro hijos.
Benjumea poseía una importante finca de naranjos en Andalucía, que explotaba personalmente y permanecía vinculado al mundillo taurino siguiendo la incipiente vocación de su hijo Javier y participando en algunos festivales.

         ACTUACIONES EN LA PLAZA DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA


1966

19 de marzo; El también debutante Pedrín Benjumea se hizo aplaudir con fuerza en los lances iniciales y en unos ceñidos con el capote a la espalda que armó la verdadera tremolina en los tendidos. Después compuso una espectacular faena que tuvo sus comienzos de rodillas para seguir a continuación de pie a dos dedos de los pitones, en un terreno de angustia, milimetrando el toreo impresionable, en los de pecho en cadena citando de espaldas, matando a su primero de un pinchazo quedándose en la cara y una estocada al encuentro que necesitó diez cachetazos del puntillero. En su segundo nos ofreció Benjumea la primera sangre de la temporada al quedarse desarmado sin capote y al intentar a «Bodeguero» saltárselo a “piola”. Así y todo siguió en la plaza en su entereza y sin darse por vencido de la cogida hasta no ver a su agresor dispuesto para las mulillas. La oreja se la llevaron al de Palma del Río a la enfermería. Sufre una herida en el muslo izquierdo con dos trayectorias, una hacia arriba de 8 cm. y otra hacia debajo de 10 cm. que desgarra aponeurosis y penetra en los músculos aductores. Pronóstico grave. Pasó al Hospital de San Juan de Dios.
8 de mayo; Los mejores lances que se han visto en la feria los dio Pedrín Benjumea a su primero. Fueron verdaderas verónicas, prodigando el avance de terreno y adelantando la pierna como muy pocas veces tenemos el gusto de ver. Con la muleta no supo aprovechar la gran nobleza de su enemigo y tan solo cabe destacar unos ayudados por alto en el estribo y algunos derechazos de escasa importancia. Pedrín necesita toros difíciles para lucirse, y así lo hizo en su segundo. Un toro muy peligroso que no consiguió acoplarlo a su toreo de capa, pero sin embargo supo torearlo con valor aprovechando la querencia a tablas. Allí cuajó una gran faena a base de aguantar a una distancia inverosímil, redondeando preciosos derechazos en un palmo de terreno, ligados con el de pecho. A su primero lo mató mal escuchando aplausos. A su segundo, de una entera desprendida y dos descabellos. Vuelta al ruedo muy merecida.



5 de junio; Pedrín Benjumea es aplaudido al torear de capa a su primero con buenas maneras y apretadamente. Ovación que se repitió al llevar al novillo al caballo por delantales y en un quite por gaoneras. Empezó la faena de muleta con seis rodillazos junto a las tablas. Puesto en pie, naturales y de pecho en varias tandas, algunos con “jondura”. Una serie sobre la derecha, todos bien ligados y valientes. Giraldillas y mata de pinchazo, estocada y descabello. Al quinto lo trasteó Benjumea muy bien por bajo, pero debió castigarlo un poco más, pues el cornúpeta tenía alzada la cabeza demasiado y le ponía los cuernos en la cara a cada instante. Pero Pedrín que tiene más valor que el Guerra, aguantó impávido cada vez que el toro se le quedaba entre el corazón y los ojos. En medio de todo ello dio pases con verdadero empaque. Con la espada tuvo dificultades ya que el novillo se defendía. Pinchó cinco veces antes de lograr la estocada, descabellando al tercer intento. Todo se quedó en vuelta al ruedo y fuerte ovación.